lunes, 19 de enero de 2009

Un Málaga... ¡con mucho arte!

Tras una pésima gestión económica en el año 2006, el Málaga Club de Fútbol se vió abocado al descenso a Segunda División, teniendo que salir a concurso para evitar su desaparición. El ex-presidente del Real Madrid, Lorenzo Sanz, adquirió el 97% de las acciones y con el nombramiento de su hijo como máximo mandatario, Fernando Sanz, empezó a ver la luz al final de un tunel que parecía haber apagado cualquier rayo de esperanza para un histórico de nuestro fútbol.

Su paso por la categoría de plata fue un mero trámite, con un espectacular inicio de curso que, a pesar de presentar algún altibajo a lo largo de la temporada, mostró los cimientos de un equipo de primera. El ascenso se consumó en la última jornada, imponiéndose en la Rosaleda por 2-1 al Tenerife con dos goles de Antonio Hidalgo. La historia estaba escrita y tenía color blanquiazul.

No obstante, su llegada al olimpo ha estado repleta de obstáculos. El calendario no dio demasiada tregua a Antonio Tapia y sus pupilos que, con cuatro jornadas disputadas y la suma de un sólo punto en las arcas malaguistas, comenzaban a merodear la cuerda floja y a estar seriamente en entredicho. El vestuario fue unánime y se conjuró. Borrón y cuenta nueva. Había costado mucho codearse con los grandes como para hincar la rodilla a las primeras de cambio.

La victoria en casa ante el Valladolid abrió los ojos a una plantilla que hasta entonces había visto el vértigo de la Primera demasiado cerca, y comenzó a escribir con letras de oro una primera vuelta memorable que le colocan a día de hoy séptimo, con la Uefa a tiro de piedra y con una afición entregada e ilusionada con el fútbol de los suyos.

viernes, 16 de enero de 2009

Un mandato de mentiras y promesas incumplidas

Se marcha por la puerta de atrás, con la cabeza agachada y el rabo entre las piernas. Se acabaron las promesas, los juramentos y las fachadas de hombre noble y sano. Ramón Calderón dejará de ser presidente del Real Madrid en las próximas horas, club al que nunca debió llegar tras unas elecciones cargadas de trampas y fechorías. Ahí comenzó a escribir un mandato repleto de mentira, su principal arma como máximo mandatario.

Los socios madridistas siguen soñando con ver a jugadores como Kaká, Cesc Fábregas o Cristiano Ronaldo vestidos de blanco. Los dos primeros le auparon a la presidencia blanca. Ahí comenzó a dar sus primeros flecos de inoperancia e incapacidad a la hora de traer a grandes estrellas, jugadores que levanten al Bernabéu de sus asientos. Hablo de Zidane, Ronaldo, Figo, Beckham... La situación le venía grande.

Sus meteduras de pata ante los medios de comunicación han sido constantes, lo que ha sembrado un clima de discrepancia que ha afectado al ámbito deportivo. Este pasado verano, se volcó en el fichaje del portugués del Manchester Ronaldo, con unas pésimas negociaciones de continuas filtraciones a la prensa. Lo importante es que los de arriba se lucren los bolsillos, el Madrid es lo de menos. Y mientras, jugó e infravaloró a uno de los mejores jugadores de la plantilla, Robinho, que terminó por coger la maleta y emigrar a Inglaterra.

Sin embargo, ha sido la celebración de una Asamblea y las acusaciones de un periódico deportivo las que le echan por la puerta de atrás con su imagen por los suelos. El arte de la trampa llegó a su fin. A la calle señor Calderón. Pero Mijatovic y su directiva tienen la misma parte de culpa. Porque él es sólo la cabeza visible de una panda de mafiosos y ladrones que llevan jugando con el club desde su llegada. Esperemos que termine pronto este espectáculo que han montado unos personajes que actúan en contra de todos los principios del deporte. Colorín colorado.

lunes, 12 de enero de 2009

Fernando Llorente: el león de Lezama

Cuando en el año 2005 debutó en el conjunto rojiblanco se le comparó con Julen Guerrero por su aspecto físico, ya que sus cualidades como futbolista distaban mucho de la eterna leyenda de Lezama. Este joven de media melena y rizos teñidos de oro llegó a la cantera bilbaina siendo un niño, donde se ha formado como futbolista y como persona hasta convertirse en la máxima referencia y el hombre insignia de un histórico como el Athletic Club de Bilbao. Imagino que ya habrán descubierto que hablo de Fernando Llorente, un auténtico matador de área que a sus 23 años de edad parece haberse destapado definitivamente como uno de los mejores goleadores de nuestro país.

Algunos dirán que exagero, pero los que seguimos de cerca el juego Fernando reconocemos el enorme mérito que tiene haberse echado a su espalda 111 años de historia y haber sacado a flote un proyecto, el de Joaquin Caparrós, al que se le estaba acabando todo su crédito. Ayer en el Calderón dio toda una lección de gran delantero y, con sus dos goles (aunque se empeñen en birlarle el primero), coloca al Athletic en una posición privilegiada y sin ninguna reprimenda en vistas al futuro. Todo su trabajo ha sido reconocido por Del Bosque, quien ha reconocido en numerosas ocasiones que le gustaría contar con un 'nueve' fuerte y con un gran juego aereo. Don Vicente, la respuesta a sus plegarias tiene nombre y apellidos: Fernando Llorente.

viernes, 9 de enero de 2009

Leo Messi marca la diferencia

He vuelto señores. Con algún kilito de más de roscón, con un buen botín de reyes y sin ningún entusiasmo por volver al tajo. Se acabó la navidad y volvió el fútbol. Melchor, Gaspar y compañía nos dejaron junto al árbol el mejor regalo posible para los amantes del fútbol: el espectáculo de Leo Messi. No pude reprimirme el martes a aplaudir a rabiar a esta joven figura que no para de sorprenderme partido a partido. El astro argentino ha cruzado definitivamente la línea que da paso al olimpo de los más grandes de nuestro deporte.

Su partido en el Calderón fue simplemente sublime. Recibió, regateó, burló y marcó cuando quiso. Manejó su juguete favorito a su antojo, el balón, con una delicadeza y una clase impropias de un futbolista de dos piernas. Éste debe tener alguna más, me fijaré minuciosamente en el próximo encuentro porque todavía no he conseguido dar con la fórmula que explique esa velocidad de conducción, esa facilidad para convertir a sus adversarios en títeres que maneja a su antojo, esa capacidad para definir delante del portero y después hacerse el despistado.

Hoy por hoy no hay jugador en el mundo que pueda hacer con el balón lo que hace Messi. Su estilo de juego se resume a la máxima sencillez, aquel mensaje que nos daba nuestro entrenador cuando éramos pequeños a la figura del equipo: '¡En cuanto tengas el balón, corre hacia la portería y marca!'. Messi no repara en 'filigranas' ni adornos, su velocidad con el esférico no se lo permiten. Simplemente tiene la portería entre ceja y ceja, y se deshace de sus adversarios a la vez que piensa en la celebración de su próximo gol. Su 'hat-trick' y la jugada en la que estrelló el balón en la cruceta fueron motivo de homenaje por parte de la hinchada colchonera, que no tuvo más remedio que ponerse en pie y rendirse ante el mejor jugador del mundo en estos momentos.